lunes, 9 de julio de 2018

Magos

Nosotros somos felices con poco,
ambos sabemos cómo nos las gastamos.

Nada de viajes hasta lugares recónditos
si el mejor lugar de este mundo es tu cuerpo.

Nada de cenas en sitios de lujo
si lo mejor es la compañía que
ni tiene precio
ni se puede comprar.

Nada de regalos caros,
de esos que quedarán almacenados
en el cajón de las cosas viejas,
si tenemos cada una de nuestras sonrisas,
caricias,
noches en vela
y guerras declaradas bajo las sábanas.

Ambos sabemos cómo nos las gastamos,
porque tenemos magia
y no necesitamos ningún truco.

viernes, 8 de junio de 2018

γνῶθι σεαυτόν

Ni siquiera sé cómo empezar esto. Llevo mucho tiempo sin escribir en el blog, y aclaro que es en el blog porque ojalá la suerte me sonría y todos mis objetivos lleguen a cumplirse en un poco más de tiempo. Tiempo y trabajo.

Tengo muy claro el mensaje que quiero transmitir hoy con esta entrada, simplemente no fluyen las palabras de la manera más adecuada. Supongo que comenzaré (aunque ya he comenzado antes) mencionando dos citas que aunque no parecen nada del otro mundo contienen dentro de ellas uno entero.

"Conócete a ti mismo"
"De nada demasiado" 

Nos pasamos la vida intentando conocer a los demás, ofreciendo más de lo que somos y de lo que tenemos con tal de que hagan con nosotros lo mismo. No somos capaces de ver que en la vida se muere como se nace, en total soledad, y que todas las personas con las que nos encontramos a lo largo del camino son pasajeras.

Cuando sufrimos un daño, solamente buscamos que la otra persona venga a pedir nuestro perdón. Cuando cometemos uno, solo sabemos ir detrás de alguien para que nos perdone, pero ¿recordamos que tenemos que perdonarnos a nosotros mismos también?

Tantos pensamientos abrumadores, tantos daños emocionales, tantas estupideces a las que llamamos locuras de las que luego nos arrepentimos. Y así nos va, buscando el perdón y la aceptación de otras personas sin ser capaces de pedírnoslo a nosotros mismos.

Necesitamos conocernos a nosotros mismos mejor que a otra persona, y si ya de por si resulta complicado conocer a los demás, conocerse a uno es una tarea ardua. No abusemos de nada, ya sabéis, "de nada demasiado".

Y vamos a pedirnos perdón, porque nos hacemos mucha falta.

domingo, 13 de mayo de 2018

Desgarro

Hacer de tripas corazón,
sollozar en silencio
en ríos de completa incertidumbre.
Un futuro incierto como promesa,
una promesa tan inexistente
como lo que antes era.

Un yugo de ignorancia a mi espalda,
de desprecio,
de malas miradas.
Y unas ganas locas de ese último abrazo.

En el punto donde las promesas,
los buenos recuerdos,
las caricias acompañadas de besos,
de besos y de versos,
justo ahí,
ahí es donde está mi desgarro.


jueves, 26 de abril de 2018

A veces, y solo a veces

A veces no estoy inspirada, otras reboso historias que contar.
A veces no tengo ni tiempo para mi, otras solo me dedico a perderlo porque me sobra.
A veces solo quiero perderme, otras estoy más encontrada que nunca.

A veces solo quiero dormir, otras quedarme en la calle hasta las tantas.
A veces salgo de gala, otras en chándal.
A veces me vuelvo una completa loca del orden, otras todo me resbala.

A veces me replanteo muchas cosas, otras ni siquiera las pienso.
A veces solo quiero correr, otras ando sin prisa.
A veces solo quiero gritar, otras lloro.

A veces, y solo a veces, he dudado de todo. Pero eso está bien, muy bien, porque cuando rompo con todo, cambio las cosas. Y cambiar las cosas, supone evolucionar como persona. Lo más necesario que hay en la vida es crecer.

jueves, 5 de abril de 2018

Sentimientos nómadas

   Todo el mundo ha encontrado su sitio. Yo todavía no lo he hecho. En múltiples ocasiones me han hecho pensar que era por mi culpa, y, menos mal que nunca llegué a creérmelo ni cambié por ello. Esas mismas personas añoraban crecer, crecer sin moverse del sofá, sin leer, sin experimentar. Sin dar en su vida ningún cambio significativo, sin luchar contra la marea.

   Y yo sigo aquí sin encontrar mi sitio, mi gente, mi lugar, mi hogar. ¿He de sentirme mal por no haber terminado de encontrarme ni de encontrarlo? No creo que sea así. Si en caso contrario sí que debo sentirme mal, creo que, entonces, permaneceré toda mi vida con esa obligación de sentirme mal, pues no me veo capaz de quedarme en un solo lugar. 

   Y después de tanto hacerme pensar, como si la culpa fuera mía, decidí mirar las cosas desde otra perspectiva. ¿Y si en realidad esa gente que tanto había encontrado su lugar y se había rodeado de ese círculo de amistades tan idealizado solo se había quedado en su zona de confort?