lunes, 20 de enero de 2014

Me llamo alguien.

<<Porque dos pueden guardar un secreto, si uno está muerto>>

Me llamo alguien. Bueno, tengo el nombre de alguien, o bueno, si, bueno, soy alguien, no, ¡esperad! A veces se me olvida que soy alguien. No, no me llamo alguien, bueno, no me malinterpretéis. Bueno, resumiendo, al fin y al cabo, soy alguien. Alguien con una conducta maniático obsesivo. ¡Esperad! ¡Seguid esperando! Creo que mientras estoy hablando olvidé cerrar la puerta. -Cierro la puerta. Vuelvo a cerrarla, sigo cerrándola, estoy cerrándola,... Así, hasta que la abro y la cierro unas treinta veces en apenas cinco minutos, ¿oh no? ¡Esperad! ¿Eran cinco minutos o seis?- Bueno, pues, proseguiré con la historia. ¿Historia? ¿A quién se la estoy narrando? ¿Alguien me oirá? Querido espejo, ojalá algún día consiguieras hablar. Me encuentro solo, bajo la temible llamada de una persona loca. ¡Esperad! ¿Esperad? ¿Qué espere quién? No estoy loco, no hay nadie, me encuentro solo en esta habitación y en la vida. ¡Yo no lo maté! ¿Alguien me escucha?

-¿Sabes si se ha tomado ya la medicación? - preguntó el jefe de policía.

-No, todavía no. Ahora vendrá su doctor y se la pondrá. - respondió la enfermera.

-¿Ha dicho algo?

-Dice que no lo mató y habla de un espejo. Creo que no sabe que se encuentra en una habitación, solo y sin ningún objeto que pueda llamarle la atención y también habla de un trastorno maniático depresivo. ¿Figura en su historial clínico algo similar?

-No - respondió el doctor nada mas entrar mientras yo terminaba de hablar. -No figura nada de ello. No se preocupe señor jefe, acabará confesando, le prometo que me lo contará. Nada más saberlo le llamaremos.

-¿Sabe si habla en algún momento de un secreto? - preguntó el jefe de policía.

-No, no ha dicho nada similar. - terminó diciendo la enfermera.


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