domingo, 12 de enero de 2014

El payaso del circo.

<<Ni todo los payasos son buenos, ni todos están en el circo>>

Cada día me hacía más a la idea de que nunca iba a aparecer mi hijo. No. Iba a aparecer, tenía que aparecer, una madre no es nada sin su hijo por muy horriblemente que se lleven. Las noches se hacían eternas, no dormía y cuando lo hacía siempre me despertaban las pesadillas. Pesadillas del infierno. No había otro nombre para describirlas.
La policía fingía que se molestaban en buscar a mi hijo pero la cosa no avanzaba. Había removido en tan solo tres días cielo y tierra, incluso mares. Nadie sabe el dolor que llega a sentir una madre en una situación como esta.
No podía asumir la idea de que mi hijo quizás estaba muerto. Que podían haberle hecho cualquier barbaridad. No cabe tal pensamiento en cabeza humana y menos en la de una madre que ama a su hijo.
La gente solo sabía decir que me tranquilizara, que me pondría peor si seguía estando nerviosa. ¿Tranquilizarme de qué? ¿Se puede estar tranquilo sabiendo que tu hijo lleva tres días desaparecido y que nadie te da esperanzas de que lo vallan a encontrar? Todo el mundo dice que me entendía pero eso era totalmente incierto. Nadie me entiende. No a mi, al dolor que sentía.
A él le hacía mucha ilusión ir pero no tuve que llevarlo.
Nunca tuvimos que ir al circo.
Nunca me perdonaré haberme girado.
Nunca.


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