miércoles, 12 de febrero de 2014

Todo y nada.

<<No solo transmiten recuerdos las viejas fotografías almacenadas en aquel viejo cajón lleno de polvo>>

Un día lo tienes todo, otro no posees nada. Un día, hace años, reía como niña pequeña que era. Creía en los Reyes, en que mis abuelos me verían crecer, en que todo el mundo era bueno, incluso políticos, y pensaba que nunca iba a tener que tirarme horas estudiando y que mis amigos siempre iban a serlo. Esa etapa en la que ni siquiera había escuchado el término madurar. Ese momento en el que llorábamos con Nemo y tratábamos bien a nuestros juguetes después de ver Toy Story. 
Un día te ves en un parque con tus padres, paseándote en un viejo columpio y no quieres irte a casa.
Soñabas con una vida de princesa, una de esas vidas de princesas en las que vives en castillos y que si tienes problemas y a Pixar le parecía bien pues te salvaba un hada o ese tan perfecto príncipe azul. Pero un día, pasas frente a ese viejo parque, descubres lo inocente que eras, todo lo que has aprendido, que todo cambia. El columpio se oxidó, perdiste los juguetes, tus abuelos se fueron, descubriste que las hadas no existen, que Nemo era tan solo una película.
Pero hubo un momento, justo en el instante que abandonaste el parque, descubriste que ese era tu TODO de aquella época y sabes que no debes desperdiciar el TODO de ahora.
Ya habrá tiempo para que llegue la NADA.


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