viernes, 7 de marzo de 2014

Triste, pero real.

<< A veces, nuestro peor enemigo, es nuestra propia mente >>
Hoy por fin he llegado a casa. Con la cabeza más ausente de lo normal. Realmente, apenas recuerdo exactamente mi historia pero ahí va. He estado a punto de morir, un principio de anorexia, por llamarlo de algún modo.
Llevaba como un mes alimentándome totalmente de lo justo y necesario por el simple hecho de adelgazar y debido a problemas míos de no poder realizar ejercicio decidí compensarlo de manera que comiese lo que necesitara para ese momento.
Me limitaba a comer la comida que me ponía mi madre en el plato. Aunque yo no le mencioné nada de esta "dieta", ella no era tonta y me decía que ya había perdido bastante y mucha gente también me lo decía pero sabes que todo lo contrario, te ves mucho mas enorme, si me vistiera de gris podrían tirarme pescado para que la morsa hiciera trucos. Así me veía yo.
Salí un viernes por la tarde. Cuando llegué a mi casa, me encontraba con mucha angustia y me dolía la zona del estómago así que decidí no cenar. Mi madre lo entendió, además de que esta era la primera comida que me "saltaba" y mi madre sabía que no tenía nada que ver con mi supuesta dieta. Todo tan normal hasta que fuí al baño y todo era sangre. Me quedaba medio mes largo para ponerme mala otra vez así que llamé corriendo a mi madre. Desde entonces recuerdo muy poco, sé que me hicieron varias analíticas y poco más. Desperté a los tres días en el hospital. Me había desmayado ahí mismo, llegué a entrar en coma por la desnutrición que llevaba. Recuerdo que tenía muchos botes como sueros alrededor mía. Mi problema pude solucionarlo a tiempo. Si no lo hubiera hecho, quizás hoy no estaría aquí.

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