miércoles, 30 de abril de 2014

El preso.

<<En estos pensamientos he puesto un rayo de sol, para la noche infinita que me espera.>>


Asomábase aquel preso entre los estrechos barrotes que poseía un pequeño hueco, el cual simulaba la función de ventana.
Se encontraba en la parte alta de la celda.
Por las mañanas, se podía observar al solo naciendo, incluso algún pajarillo se dejaba ver. Se dedicaba a contemplarlos, a pensar que nunca volvería a respirar el aire puro, arrepintiéndose cada vez más de su error.
Su celda era un zulo en la que se encontraba preso y solo. ¿Su única compañía? La Soledad, ¿Su único destino? La Muerte.
Por la tarde, observaba el sol ponerse tras las montañas.
Por la noche, los sonidos de los búhos atormentaban aún más sus pesadillas.
Echaba de menos la libertad.



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