lunes, 21 de abril de 2014

Pesadilla.

<<Los recuerdos de unos suelen ser las pesadillas de otros.>>

-!¿Hola?! - chillo como si nada.
Lleno mis pulmones de aire, pero otra vez, lo hago en vano. Nadie me escucha. No sé donde me hallo. Esto es raro, nuevo, extravagante. Este sitio es todo grandes árboles, de esos que no te dejan ver el cielo ni el ciclo solar.
Me siento aterrada, perdida, no sé como he llegado hasta aquí. He empezado a dar vueltas en círculos, o quizás no. Todo es igual. No cambia nada. El mismo cuervo negro cada tres árboles, mirándome y emitiendo ese tan asustadizo sonido. Está oscuro. Supongo que será de noche y que no siempre es así.
El aire huelo como si algo se estuviese quemando pero no ven rastros de ceniza y llamas humeantes a la lejanía.
¿Debería parar o seguir adelante? ¿Es esto verdad? ¿Estoy delirando?
Cada vez me pesan mas los ojos, tanto que hasta llegan a doler.
Me paro en seco. Siento que alguien me sigue. Me siento observada y por vigésima cuarta vez el cuervo vuelve a emitir ese sonido tan espeluznante.
-¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh!- chillo otra vez pero esta es porque alguien me acaba de coger por detrás. Es un crío, un pelín más mayor que yo pero no le veo bien la cara.
-Hoy estás preciosa- dice con una voz lineal, grave y apagada.
Atino lo que puedo para soltarme rápidamente y salir corriendo. He comenzado a llorar, a llorar desconsoladamente. Tengo la necesidad de pararme pero siento que me sigue detrás ese mismo hombre. De pronto, a lo lejos, hay alguien. Alguien llamándome. No se quién es pero no podría ser peor que la otra persona. Chillo pidiendo auxilio, socorro, lo que fuera pero no me escucha. Se da la vuelta y comienza a andar. Sigo gritando con todas mis fuerzas pero no da resultado y las lágrimas cada vez van más en aumento. Justo cuando estoy apunto de pararme oigo una gran explosión y... ¡BOOM!

Estoy en mi cama. Todo ha sido una mera pesadilla. Una de las peores.




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