miércoles, 1 de octubre de 2014

La tormenta helada

<<Hasta que un día llegó la noticia, alegrando los corazones como alegra el sol el firmamento después de la tormenta>>


Era un frío día de invierno. Tras llegar a casa después de salir de clase me puse a comer. Había empezado a nevar hacía apenas unos minutos. Esos pequeños detalles me encantaban. Me puse a estudiar frente a la chimenea. Terminé pronto así que me puse a dormir en el sofá tapada por unas viejas y gruesas mantas.

Cuando desperté lo hice por el fuerte ruido que causaba la nieve. Mis padres se encontraban viendo la televisión cuando emitieron una noticia de última hora referente a la tormenta y sus daños, explicando que esta iría para largo, que era código rojo y todas las demás cosas que eso trae consigo.

Acostumbrada a estas cosas que nunca iban a más no le dimos mayor importancia de la que poseía realmente, hasta que de pronto se fue la luz. Mi madre fue lo más deprisa que pudo a la cocina a encender un par de velas y traerlas.

Al irse la luz tampoco había calefacción, así que íbamos con mantas y batas. Fui a mi habitación y me puse el pijama después de bañarme con agua que mi madre tuvo que calentar de mala manera. Me preparé la cartera aunque sabía que mañana lo más seguro era que no hubiese clases.

Después de cenar, cuando llegó la hora de irse a dormir, la luz aún no había regresado. Esperemos que mañana pase esta tormenta.


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