sábado, 28 de marzo de 2015

Arriesgaste y ganaste

Como el azar
de abrir una página
de un libro,
así era nuestro amor.

Fríos que queman,
miradas que matan,
y, como el nuestro,
amores que abrasan.

No había que pensar,
nada sobre lo que reflexionar,
nos teníamos,
eso había de bastar.

Las frías noches de inviernos,
a tu lado,
eran incluso hasta mejores
que las de verano.

Una melodía perfectas
en un compás de cuatro por cuatro
donde todo el mundo entendía
lo bonito de nuestro día a día.

No importaban fechas,
no se debían contar, 
las cosas que acaban
nunca llegaron a empezar.

Era bonito verte despertar
como también lo era
que me consolaras al llorar.

Tus manos, más grandes
que las mías,
me protegían.
Siempre sabías como reaccionar.

Aprendiste a vivir con reinas,
a saber hacerlas sentir así.
Fuiste capaz de ser un cabrón 
por tal de defender tu corazón.

Lo entregaste.
Todo lo diste.
Arriesgaste... y ganaste.


No hay comentarios:

Publicar un comentario