domingo, 24 de mayo de 2015

Nagrik

Nagrik llegó al aeropuerto con una felicidad inmensa, comparable con la de un niño el Día de Reyes, a pesar de sus 23 años de edad. Parecía que se conocía el aeropuerto como si acudiera allí todos los días. Llegó dos horas antes de la hora de despegue de su vuelo.

Cuando pasó todos los controles, no podía parar de mirar su billete una y otra vez. Sus nervios aumentaban cada vez que escuchaba "pasajeros con destino Londres del vuelo a las 10:30 pases por la puerta 17". Llegó el momento, ya se encontraba en su avión. Todo era nuevo para él. Fue un viaje increíble y, al fin, llegó. Y llegó a la aduana y como él se pensaba todo iría bien pero no fue así.

-Lo siento, usted es negro. Usted no puede venir a trabajar aquí.- Le dijo con suma frialdad el policía.
-Ser de color no implica ser mala persona -añadió.

-Sí, pero usted es inmigrante. ¿No conoce la nueva ley? Normal, su país no está desarrollado y no nos van a arruinar.

Nagrik tuvo que sentarse en el suelo pues sus oídos no daban crédito a lo que escuchaban y el policía se volvió a acercar.

-Le regamos que abandone el país lo antes posible. Nosotros le pagaremos el vuelo de vuelta pero no puede moverse de aquí.

Nagrik asintió con la cabeza mientras las lágrimas brotaban de sus oscuros y profundos ojos que tanto habían visto y no levantó palabra alguna en contra con la boca que tanto calló.

Nagrik, africano de 23 años, de una familia humilde, vio como su padre se acostaba con todas las mujeres de la zona, como su madre cuidaba de él y de sus siete hermanas. Sus hermanas solo servía para recoger agua. Él, viviendo en un pueblo en el que se vivía una guerra de guerrillas, se marchó de casa con tan solo 12 años..

Fue mendigando y aprendiendo hasta que dio con unos misioneros que le enseñaron las cosas básicas y así, cuando sabía leer y escribir, le escribió a su madre, que por suerte ella si sabía leer, y le dijo que estaba bien y que la quería. Los misioneros, viendo esperanza en él, decidieron mandarlo a España y movieron muchos papeles hasta que fue adoptado y con esfuerzo y sacrificio consiguió ponerse al nivel del resto de niños.

Con 18 años comenzó la universidad donde estudió enfermería pues cuando volviese a su país no solo le gustaría ayudar a su familia sino al resto también.

Buscó trabajo y decidió ir hasta Inglaterra para encontrarlo pero ¿qué pasó? Que era inmigrante, y, ese, no era un país de oportunidades.


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