martes, 18 de agosto de 2015

Don't stop

Recuerda, la vida sigue y el tiempo no se detiene para nadie. Más le vale a uno pasarla riendo que no lamentándose. Hemos llorado y tragado de todo. Todo tipo de comentarios, opiniones, críticas e insultos varios. Ya fuese bueno o malo siempre hemos de callarnos y hacer como si nada. Si se trata de algo positivo sonreímos y damos las gracias, si es negativo depende de quien sea el emisor tenemos varias reacciones, como sonreír y callarnos al igual que en las positivas o abrir la mano y que la cosa acabase como debiese acabar. 

Con todas estas cosas acabamos dejando de gustarnos y solo pensamos en tener contento al resto. Hemos centrado nuestra vida en todos esos comentarios como si que nuestro corazón bombease sangre correctamente cada día fuese a depender de ello. Le hemos dado más valor a gente desconocida que a nuestra propia familia, que incluso a nosotros mismos.

Creamos nuestra zona de confort aunque vivimos incómodos en ella. Nos quejamos con el deseo de salir de aquella misma rutina pero cuando tenemos la oportunidad siempre renegamos de ello y nos quejamos. ¿Y por qué nos quejamos? Porque el ser humano es así. Solo sabemos hacer eso. Quejarnos y quejarnos por todo sin dar gracias por las millones de cosas que tenemos a diario por pocas que nos parezcan. 

Debemos salir fuera y luchar por nosotros, por dejar de pensar en gustarle a todo el mundo, por cumplir nuestros sueños y por pensar siempre en comernos el mundo. 

¡Ánimo! 


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