domingo, 10 de enero de 2016

¿Se puede ser más feliz?

¿Sabéis esa amarga sensación que algunos sentimos cuando estamos rodeados de gente pero nos sentimos solos? No solo solos, sino apartados, diferentes y no, ninguna de estas expresiones con algún significado positivo. No es tan solo una sensación amarga, es una sensación que abrasa como si tomaras algo muy picante; entra en tu boca despacio, al primer contacto quema e irrita, saltan algunas lágrimas de los ojos, luego intentas tragar para que sea más sencillo y mientras se va asentando en tus entrañas va quemando todo lo que encuentra a su paso, bebes como si eso fuera a curar, como intentar salir de esa situación y no encontrar respuesta y después de un tiempo asentado en ti, hasta su salida es dolorosa.

A veces he llegado a aferrarme a esa sensación, intentando hacerla mía, preguntándome la gente y no queriendo hablar. ¿Puede a alguien llegarle a importar tus pensamientos si no es por el simple hecho de querer conversar o simplemente poder regocijarse de estar mejor que tú? Hay personas que se consuelan con esas sensaciones. Si alguien está peor que tú te alegras por no estar tan mal, porque todo siempre puede ser peor, pero recuerda que alguien está por delante tuya y tiene aún menos problemas y este, a su vez, también se regocija en su felicidad por tus desgracias.

A lo largo de la vida, de todos nuestros días, pasan cosas que consideramos malas o a veces pensamos que exageramos y no hay que darle más importancia pero a la larga nos percatamos de que nos han cambiado totalmente esas situaciones. Muchos quieren volver atrás e intentar cambiarlo, pero parémonos un segundo, ¿realmente serviría actuar así? Quizás la felicidad no es un estado total, algo que se manifiesta en su totalidad. También las cosas malas nos hacen reflexionar mucho y sin ellas no podrías apreciar cuando sucede una buena, por minúscula que sea.

¿Se puede ser más feliz? Como estado en su totalidad, no. Es más, considero que es imposible. La felicidad no es algo total, no es un estado. La felicidad son momentos buenos, pequeñas cosas todos los días incluso dentro de las mayores desgracias. A veces debemos asimilar la situación en la que se está, quizás intentar "disfrutar" de nuestra propia desgracia por decirlo de algún modo. Si no hubieran cosas malas, tampoco las habría buenas y todo sería neutral, todo sería gris, no habría negros, no habría blancos. Monotonía por todos sitios.

Sé que lo siguiente sonará a tontería pero funciona y lo digo de primera mano. Si todos los días, cuando llegue la noche, piensas en 5 cosas buenas que te han pasado ese día verás que las acabarás encontrando. Quizás no el primero, pero puede que el segundo ya veas 3, que al siguiente ya veas 4 y te darás cuenta de que no todo es tan malo; podría ser mejor, pero entonces no serías quien eres hoy.


4 comentarios:

  1. Muy cierto, Bea. La Felicidad completa no existe, como bien dices, son pequeños momentos de nuestra vida, incluso muchos nos pasan desapercibidos cuando suceden y luego repasando nos damos cuenta de que lo fueron. Me ha gustado mucho el artículo. Aprovecho para desearte un muy ¡Feliz 2016! Besos. ;-))

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    1. ¡Muchísimas gracias! Igualmente y ojalá pases un año genial :)

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  2. Me ha fascinado esta entrada excelente trabajo

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    1. Muchísimas gracias. Es un placer contar con tu opinión :) ¡Un saludo!

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