domingo, 7 de febrero de 2016

Tus labios me hicieron cómplice.

Abrázame,
agárrame fuerte 
entre tus brazos,
y, bésame.

Juega con mi cabello,
une tus dedos con los míos,
tu respiración en mi cuello,
unos ojos inyectados en sangre.

Un revuelto de cuerpos,
mil sentimientos,
una pasión,
todo un juego complejo.

Hábil y seguro,
sencillo y tierno,
bravo y tranquilizador,
complaciente y sanador.

Vuelve a abrazarme,
noto su respiración,
la piel se eriza,
el alma se desgarra.

Vuelve a jugar con mi cabello,
se enreda en cada mechón,
lo huele, lo siente, lo ojea,
sigue enrollándolo entre sus dedos.

Vuelve el revuelto de cuerpos,
sus pies y los míos rozándose,
dos cuerpos unidos,
un último gemido.

Vuelve hábil y seguro,
un beso, 
y, sus labios,
me han vuelto a hacer cómplice.






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