viernes, 4 de marzo de 2016

No somos de un lugar, sino de una persona

   Durante mucho tiempo he solido escuchar que uno pertenece a un lugar determinado y que siempre va a ser así. Incluso otras tantas veces he oído que en muchas ocasiones no solo somos de un único lugar sino de varios que nos complementan porque nos cuesta decidirnos por uno. Pienso que no es así siempre. Uno no es tan solo de un lugar. Creo que no depende el lugar o el sitio, nos puede gustar más o menos, ser más armónico o más lúgubre pero que nos sintamos bien no depende de ninguno de esos factores, sino de la persona con la que compartimos ese lugar. Esa persona con la que compartimos todos nuestros momentos, sean mejores o peores; esa persona que te abraza y te tiende una mano; esa persona en la que es en sus brazos donde no sientes ningún miedo.

   Pienso que no pertenecemos a un lugar, sino a una persona; que el corazón de cada persona tiende a unirse tarde o temprano, le cueste más o le cueste menos. Es como si cada uno de nosotros poseyera un fino hilo, tan delgado que no se puede ver pero tan fuerte que es indestructible. Un hilo muy parecido a la red que tejió Hefesto cuando intentó atrapar a su infiel esposa.

   Creo que todos estamos unidos. Todos poseemos lazos de amistad, lazos familiares o incluso amorosos pero estamos entrelazados todos con todos en mayor o menor grado. Es difícil poder unir todos esos cabos pero al final seguro que merece la pena.



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