viernes, 20 de mayo de 2016

La estación

Una única fotografía de ellos era lo que tenía y, ahora, era incapaz de creer que por fin iba a poder abrazarlos. Nací sin padres, o al menos eso me hicieron creer. Me robaron, les dijeron que había muerto y me vendieron como si de un simple objeto se tratara. Tuve precio. Era un trozo de carne que ni siquiera era capaz de pronunciar la más mínima palabra.

Y hoy, 24 de abril de 1992, ahí me encontraba. Con una rosa y la fotografía en la mano derecha en medio de una estación abarrotada de gente. Ruido y más ruido pero ya nada de eso importaba. Iba a poder abrazar a la mujer que nunca pudo tenerme en sus brazos.

Ya llega el tren. No sé cómo reaccionar ni cómo lo harán ellos. Salgo corriendo en cuanto se abren las puertas.

-Mamá, papá, os quiero.


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