viernes, 7 de octubre de 2016

Mirar atrás también es bueno

Hay días en los que pararse a reflexionar sobre todo lo avanzado en el camino, se convierte en una necesidad vital para poder seguir consiguiendo los logros que nos hemos propuesto, tal y como hicimos anteriormente. Hay días importantes o fechas muy significativas en las que pararse a mirar atrás se nos hace inevitable, pensar en todo el camino recorrido, en todo lo logrado, y también en lo fallido.

Pensar en las cosas fallidas, pero que nos han hecho acabar ganando. Sí, en todo aquello que pensamos que era el fin del mundo y en realidad lo que nos ha hecho ha sido llegar a uno mejor. Agradezco todas esas lágrimas que se han convertido en sonrisas, en grandes momentos, en mejores personas.

En la vida vas a aprendiendo a base de caídas, errores, personas, etc y una de las cosas más valiosas que he aprendido es que, a veces, para que ocurra algo muy bueno, primero debes decir adiós a otras cosas. Tienes que aprender a vivir en un constante cambio, asumir que nada es para siempre y que la única persona que te va a acabar acompañando de por vida eres tú, por eso es muy importante que nosotros mismos nos perdonemos, al igual que el mimarnos.

De estas cosas que hay que aprender, sacas la conclusión de que todo lo malo que parecía todo hace cuatro meses ahora es lo mejor, que hay que quedarse con las sonrisas y, que sí, las palabras se las lleva el viento, pero es que las lágrimas se las llevan también todas esas personas que aparecen y te las cambian por una gran sonrisa.

Es bonito no depender de nada ni de nadie, empezar a hacer tu vida, comenzar a vivir. Disfrutar de todo lo que te rodea e ir sin prisa a los sitios, detenerse en el camino de vez en cuando, parar y mirar lo recorrido sin abrumarse por todo lo que nos queda. La vida es bonita, con sus subidas y bajadas creyéndose una montaña rusa, pero maravillosa.

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