lunes, 28 de noviembre de 2016

Otra reflexión más, pero esta vez es la reflexión del año

Ha llegado el momento de echar la vista atrás y reflexionar sobre todo lo acontecido durante este año. Quizás sea demasiado pronto para pararse a pensar en todo lo acontecido, posiblemente sea verdad porque en el último mes que queda, todavía pueden pasar más cosas. Lo que más suele ocurrir es que se siga marchando gente, pero quién sabe, lo mismo aparece alguien nuevo, o alguien a quien ya conocía que se me presente ante mis ojos de otra manera.

Supongo que como todos los años y como al 99% de la gente, a lo largo de los doce meses van y vienen muchas personas en nuestras vidas, ya sean parejas, amigos, familiares, compañeros, etc. Y yo, yo no soy menos. Adiós parejas, adiós amigos que creías para siempre, un adiós relativo a muchos compañeros y, por suerte, aunque no lo quiero decir muy alto, no he tenido que decir adiós a ningún familiar. Debo reconocer que a mis dieciocho años de edad, soy una afortunada; y lo soy porque nunca he perdido a ningún ser cercano a mi, no he experimentado ese dolor, aunque confieso que conforme pasa el tiempo más miedo me da el hecho de poder perder a algún abuelo, algún tío, etc, porque he crecido con ellos, y los he disfrutado como niña, adolescente y adulta, y he sabido apreciar todo lo que ellos me han brindado, especialmente los conocimientos.

Respecto a este año me siento también muy orgullosa y motivada para el siguiente. He cumplido todos los objetivos y metas que me había propuesto, y, aunque a veces no veía el final del camino, ahora me siento más realizada que nunca, e incluso he aprendido a disfrutar del estrés de tener que llevar a cabo muchas cosas a la vez y que salgan bien todas. A todo ello hay que sumarle que soy muy organizada, demasiado organizada, y si no cumples todos los objetivos diarios te llegas a sentir mal, pero posiblemente de 365 días solo he fallado cinco. También he aprendido que, a pesar de ser organizada, un plan imprevisto no te rompe los esquemas. Bueno, si lo hace, pero disfrutas más de ese plan con esa persona y, luego, de tu esquema roto.

Luego está el hecho de que no todo termina de ser de tu agrado total, pero he aprendido que todo en esta vida pasa por algo, aunque tardemos más de tres meses en darnos cuenta del porqué de algo malo que ha sucedido. Y agradezco todo lo que me ha pasado este año y los anteriores, tanto bueno como no tan bueno, porque todo lo que soy ahora es gracias a ello, y en esta vida se aprende a base de intentos y fallos, de volver a intentarlo hasta acertar.

Y, por último, solo me queda decir que espero que tengáis un último mes de 2016 lleno de cambios positivos, que la vida es cuestión de actitud y todo depende de nosotros, que no necesitamos una fecha señalada en el calendario para proponernos nuevas metas y poder lograrlas. Todos mis buenos pensamientos para vosotros.

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