sábado, 7 de enero de 2017

El miedo verdadero

07/01/2017. Tan solo 7 días han pasado desde el comienzo. Una semana. Mi espíritu se ha enriquecido sorprendentemente mucho más de lo habitual, y han cambiado muchas cosas para bien, cosas que al principio consideraba nefastas.

21:33. Llevo toda la mañana dándole vueltas a la misma historia, replanteándome absolutamente todas las ideas que, hasta ahora, consideraba aclaradas y ordenadas. Vuelvo a ver que el esfuerzo da sus frutos, pero temo que llegue el día en el que no lo haga.

Llego a la conclusión de que nada es eterno y, sí, vuelvo a ella una y otra vez, como si de un círculo se tratara y no pudiera salir. Todas las ideas giran alrededor de la misma, y, a esta, se le suma otra. Todo está escrito. Y, con estas dos, llego a la siguiente: de nada me sirve estar pensando en ello, si, al final, nada depende de mi, ni de lo que quiero, ni de lo que anhelo.

 Entre la bruma de ideas, entre el cadáver exquisito que mi mente monta por si misma con canciones, frases, imágenes, recuerdos, emociones y pensamientos, vuelve el miedo al fracaso. Por un instante había sido capaz de olvidarlo, de fingir que lo superaba, pero no. No puedo engañarme. No voy a engañarme. Y, acto seguido, llego a la conclusión de que ese pensamiento que me frustra, me puede ayudar a motivarme; puedo usar su mala energía para convertirlo en algo positivo.

Si tengo miedo a fallar, no lo haré.

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