jueves, 19 de enero de 2017

Lo que hubiera sido

-No debí haberte hablado. No fue una buena idea.

-No es tu culpa, la buena idea no fue mía al responderme.

-¿Y qué ha sido de ti todo este tiempo?

-Las primeras semanas era un llanto casi continuo, un montón de preguntas que nunca he llegado a poder responder. Luego se fueron apaciguando pero las preguntas si que siguieron atormentándome, incluso lo siguen haciendo a día de hoy. Y cuando pensé que por fin había conseguido pasar la página, tú habías cambiado de libro.

-Pero, eso no es...

-Por favor, déjame continuar. No me interrumpas. No intentes seguir dándole la vuelta a todo. Entonces, cuando vi tu repentino cambio de libro, decidí que yo también debía comenzar otro nuevo. Y mientras intentaba comenzarlo, tu libro vino a intentar conocerme, empezó a parecerse a mi, especialmente cuando ella ya no era tu libro. Después, cuando yo intenté mi propio libro, este acabó yéndose con uno más sencillo, de esos de pinta y colorea, de los que no pasa nada si te sales y de los que no hay entre líneas que leer. Así que, después de tres meses, no comencé mi libro.

-Hay que ser idiota para preferir otro libro antes que el tuyo.

-Sí, pero eso ya te lo llamas tú mismo. Y, así, acabó por llegar el año nuevo. Volviste a comenzar otro libro y yo, día 19, sigo todavía escribiendo en hojas sueltas que no sirven para nada, esperando la buena para comenzar el libro.

-No son libros. Realmente nunca ha sido nada.

-Eso no se lo cree nadie. No eres la misma persona de antes, posiblemente yo tampoco. Es más, yo aseguro que no soy la misma. Soy más exigente, más desconfiada del mundo, y tengo más autoestima. Y tú, tú eres el hombre que siempre detestaste, que no es capaz de luchar como realmente debería hacerlo, pero ahora ya no sirve de nada, luchar está bien pero cuando es el momento. Tú ya lo perdiste.

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