martes, 3 de enero de 2017

Y ahora mírame

Dispuesto por mi inocencia,
creído por mi bondad,
te aprovechaste sin prudencia
de alguien a quien no podrás olvidar.

Jugando a dos bandas,
el plan A te falla,
acudes al B, conformándote,
olvidando que el abecedario tiene otras tantas letras.

Besándola y acariciándola
se te escapa una sonrisa,
esta es recíproca
pero no sabe que no es por ella.

Dile las mismas palabras,
cólmala de promesas,
deshazle los esquemas,
y, cuando por fin la tengas,
huye.

Huye lejos,
huye donde no pueda encontrarte,
huye sin mirar atrás,
huye del miedo que te causa que te puedan querer
como nadie hizo hasta ahora.

Y, después de romperla en mil pedazos,
finge que te preocupa aún estando dentro de tu cueva,
no saques la cabeza por si te la cortan,
y, mírala, mírala siendo fuerte,
siendo más atractiva que nunca,
y siendo de alguien que no seas tú.

Y, ahora, mírame.

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