viernes, 28 de abril de 2017

¿Metáforas?

La vida es una metáfora, una metáfora única y particular. Sí, son conceptos similares, pero con matices distintos. Y ahí entra nuestra metafórica vida.

En nuestro día a día compartimos mismas rutinas con todo el mundo, nos cruzamos con determinadas personas en determinados momentos un día sí, y otro también. Compartimos las mismas sonrisas, lágrimas, abrazos y besos. Pero son vidas distintas. Somos personas con realidades distintas, y puntos en común. Esa es la grandeza de la primera metáfora de la vida, ser lo mismo en el mismo momento y en verdad ser totalmente distintos.

Y llega otra metáfora de la vida, aunque quizás a esta deberíamos denominarla como una ironía, o, incluso, el cachondeo del más allá sobre nosotros. ¿No sabéis ese momento en el que encuentras lo que buscas, y de pronto parece que otros tres te han encontrado a ti cuando ya estabas de antes? El clásico "ni contigo, ni sin ti", lo de siempre, el "cuando deja de ir detrás, voy yo, porque mi ego no se alimenta solo".

Y, la que más nos remata, luchar por algo que no se ve recompensado. Ponerse un objetivo, luchar, y no cumplirlo. Obviamente queda claro que de todo se aprende, pero la impotencia de saber que no hemos sido suficiente se queda ahí, y luego, ves a otra persona que no ha hecho ni el 15% de tu trabajo y lo ha conseguido. Y te replanteas en qué es en lo que has fallado realmente. Piensas durante días: "¿De verdad no he sido suficiente?".

¿Y qué nos queda después de sentir que la propia vida es una ironía, una metáfora si queremos ser positivos y creernos más poetas? Sobrellevarlas como podamos, tomárnoslas a chiste, e intentar aprender si realmente podemos de ellas. Saltar de una a otra, y disfrutar del viaje. Siempre disfrutarlo con una sonrisa.

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