martes, 9 de mayo de 2017

Un amor "clásico"

Voy a ser tu caballo de Troya, me colaré llena de sorpresas.
Voy a ser el volcán que acabó con Pompeya,
ser la bendita desgracia que ronda en tu día,
la impotencia de la distancia,
los suspiros al cristal cuando te marches,
y los besos que se queden en tus labios cuando no puedas darlos.

No voy a ser tu cura, posiblemente tampoco tu perdición,
no voy a depender de ti como no lo hice de nadie antes, ni tú querrás que lo haga,
no vamos a prometernos un "para siempre" pues sabemos que todo acaba,
solo disfrutaremos al grito de "esto es Esparta".

No seremos Apolo y Dafne,
no huiré de tus brazos, sino que buscaré el calor de los mismos.
No nos creeremos Zeus y Hera,
seremos mejores, y tú sabrás dejarte los pantalones puestos.

Hablaremos de las heridas de guerra,
sanaremos las mismas que nos hicieron
para poder rompernos luego nosotros si así lo queremos.
No contaremos el tiempo como un éxito,
no nos ataremos como lo hacen el resto,
no nos permitiremos caer,
y nos dejaremos las tonterías que a ninguno nos llenan.

No sabremos nunca si el hilo rojo se encuentra entre nosotros,
ni siquiera nos replantearemos lo que hacer a la semana siguiente,
no tendremos miedo a caer,
no nos asustará apostar y perder.
Amaremos la victoria como hicimos entre nosotros.

No quiero lluvias de oro,
metamorfosis en animales.
Tampoco ansío lo común,
amo los extravagante.

No seremos la pareja de la que más se habla,
no pasaremos tampoco desapercibidos.
No nos bajaremos la luna que de poco nos serviría,
mejor nos iríamos nosotros a disfrutar bajo la misma.
Y, por último, caería Troya, Esparta, Pompeya...
Caeríamos nosotros, con nuestros corazones a modo de bandera.

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