lunes, 24 de julio de 2017

Voy a vomitar

Voy a vomitar.
A echar lo malo que me consume por dentro y a no recuperarlo jamás.
No volverá.
No conseguirá volver a afectarme.

Voy a vomitar.
A devolver lo que no me pertenece.
Aprenderé a dejarme llevar más veces.
Me alegraré de saber que conseguí lo que me propuse.

Voy a vomitar.
Noto la presión en la boca de mi estómago.
Noto como sube por mi garganta, como se forma un nudo que me impide echarlo.
Que me hace no echarlo, y no me deja ser feliz.

Voy a vomitar.
Las palabras se me cortan.
La respiración se me acelera.
La boca me sabe a sangre.
Duele. Duele mucho. Es todo lo malo intentando salir de una vez.

Voy a vomitar.
A dejar que fluya lo malo y no regrese.
A disfrutar de las cosas buenas como quien come sin saciarse.
Como quien come sin engordar.

Voy a vomitar.
El mundo se me cae a los pies.
Me inunda una soledad pasajera pero permanente.
Me ahogan las dudas.

Voy a vomitar.
Y he vomitado.
Ahora sigo con la ansiedad, viendo como lo malo cae en el suelo.
Se esparce por todos sitios pero no podrá volver a mi.
O eso me he prometido ahora, aquí, indefensa y sola, tirada en una esquina, sacando la fuerza para levantarme de toda la basura que ahora me rodea.

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